Salimos de casa como a las 5:30 de la tarde. Para ésto ya me había arreglado, por supuesto. Hay veces que no me ves bañado y me dices con una naturalidad increíble…
- Pinche Joako, ¡¿No te has bañado?!
- No, es que… pensé que…
- Vete a bañar, órale, que se nos hace tarde.
Sabes que prefiero evitarme esas pequeñas llamadas de atención, así que no vuelvo a lo principal.
Salimos como a las cinco y media de la tarde, habíamos quedado de ver a la doctora. Malditas cosas que no te dejan dormir. Aunque ésto no es el lugar para decirlo. ¿O sí? Vaya, que es difícil de cualquier modo.
No me desvío, salimos a la hora ya mencionada. Y nos fuimos caminando. Recordé los churros, esos buenos churros que te gusta comprar a veces. Dudo, con toda seriedad, que exista una persona que sepa esas cosas de ti… no por la confianza, si no por el simple hecho de tomarse la molestia de ver esos pequeños detalles.
Regreso: Eran las cinco y media cuando salimos de la casa y pasamos por el mercado donde venden aquellos churros que te gusta comprar a veces. Te dije que me sentía bien, pues después de dos semanas, mi cuerpo se está acostumbrando a la estructura geográfica de tu colonia y tu rancho… ¡Aunque me gustaría que se acostumbrara a la climática!
Llegamos con la doctora y me sacaron por eso de las inyecciones. Mientras leía ese libro tan interesante que me regaló Beto, Los mil y un insomnios. No todos los micro-cuentos son buenos, pero hay algunos bastante… ¿Chuscos? Que merecen la pena de manera horrible.
Pasamos a ver a tu amiga, ella ha estado cerca últimamente. Quizá, como a todo, la invocamos con la palabra. Porque todo se invoca de esa forma… Nos quedamos un rato pequeño con ella, el suficiente para decidir que iríamos al banco y después a blockbuster.
El banco, como sabes, queda cerca de tu casa (y el único en aquel mítico pueblo donde es mi papá -lo cual es cosa de suerte-) así que pasamos primero allá. Después a tu casa por agüita. Caminar todo eso ya es un poco cansado, pero mi cuerpo resistió. Quizá es que, la verdad, llevábamos días sin salir. El dinero es una limitación grande, y también que no hay siempre lugares a los cuales ir. Hoy salimos.
Tuvimos una de las charlas más curiosas que hemos tenido, más de película de arte (como las clasifician en el Blockbuster aunque no lo sean) que otra cosa.
- ¿qué está haciendo la gente en el cerro?
- ¡en el mundo!
- ¿cuántos…?
- y ¿cuántos…?
Sí, curioso. Lo terminaste de esta forma “y ahorita nos están grabando”.
Soy como un niño, pese a todo lo que las demás personas pueden decir… lo soy. Me maravillo de las cosas que son. Así nomás… me maravillo de las cosas que son. Como hoy en el parque que dije:
- ¡Mira una escuela de peces!
- ¿escuela?
- Sí, así se les dice…
Y también te asombras de esas pequeñas sorpresas que te da. Sé que si lo ves lo suficiente, te sorprendería una lata de coca-cola. ¿A quién no? Sólo me gusta la coca de lata. Pero no todos crecimos de la misma forma. Como el día pasado en el que fui a esperarte de hacer ejercicio… y tu amiga (la que ya mencionamos, creo que le pondré un nombre: Día) Día me vio y se rió de mí. Al menos eso pensé. Estaba sentado en la banqueta mientras jugaba el mejorjuegoparacelular, también conocido como “viborita”. Saliste del local y te pusiste a mi lado. Pensé que te sentarías y en vez de eso me dijiste…
- ¡Levántate!
- ¿Por qué?
- ¡Porque en la banqueta sólo se sientan los borrachos!
Sin mencionar que hoy me dijiste vagabundo, que amabas esa parte de mí, que fuera vagabundo. Y sí, me imaginé a mí dentro de unos años con una chamarra azul, toda sucia, con barba ¡sí, porque ya me va a salir barba! Con el pelo más largo y descuidado. Todo “mugroso”, con un palito y mis cosas amarradas con una tela… en vez del morral. Y que me amas por eso. Y era un momento emotivo. ¿Pero que es la emoción sin algo gracioso? Así que te dije…
- Me dijiste vagabundo
- ¡Sí, y te amo por vagabundo!
Pero no me quería desviar, así que déjame terminar…
Salimos de casa como a las cinco y media después de haberme bañado (¡tú también lo hiciste!), subimos a ver a la doctora y nos quedamos con su hija, que es tu amiga, Día, ya sabes que ella ha estado presente. Bajamos y orele, para el banco. Dirgiéndonos al parque papagayo mientras reíamos de esas pequeñas cosas que tanto aprecio tenemos. Vimos peces, gatos, periquitos australianos y una tortugota a la que llamaste como la tortuga del libro que te recomendé… sin haberlo leído. Salimos y fuimos al Blockbuster. Después a la Gran Plaza. ¿Y a qué fuimos? No sé, pero salimos. Y caminamos lo que en días debíamos caminar.
Y seguramente te dirás… ¿Y por qué, pinche Joako, escribes ésto?
La respuesta es sencilla, quería publicar en mi blog que fuimos a Blockbuster a rentar The curious case of Benjamin Button…
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Sí, intenté hacer el stream of cosciousness
Filed under: acapulques, ayer y toda la semana, crónicas de un pasajero, literatura, parodia, pensamientos aleatorios, periodismo | 7 Comments
Tags: stream of consciousness, nomás aquí, el día de hoy, mich y yo
Que chingon!
Que suerte tienes!
No cometas el mismo error que yo… no la dejes ir
Un saludo para mich ñ_ñ
Sumamente facinante! Me gusta tu forma de escribir pero sobre todo de contar las cosas, algo tan rutinario se puede hacer diferente, por cierto eso de colocar “Blockbuster” sin comillas o se te pase recordar que es un establecimiento y por tal merece eso, muy mal!, solo debes prestar atención en esos detalles.
Saludos! Que la pasen genial!
Eso me recuerda cuando pase por Blockbuster y vi el enorme anuncio de que el dvd de mi papi Brad estaba en oferta, no podía creer el precio y entre como loca desquiciada a punto de asaltar la tienda~ La cosa fue que era publicidad solo para los clientes y termine comprándola mas el precio de renta… pero no importo porque soy una loca compulsiva desquiciada muajajaja.
D: me doi miedo…
no recuerdo las veces que la fui a ver al cine~
Un saludo desde dos calles de distancia yay!
No sólo fue salir y disfrutar, fue re-descubrir nuestras esencias. La plática tan curiosa y linda de ese día son ese tipo de situaciones que difícilmente se pueden olvidar. Gracias.
Pense que nunca más te volveria a leer…
y te encontre!
Eres más ameno…
¿Quién eres? Gracias por mostrar interés en la entrada. Saludos